Las Almas de Cabo Blanco Reseña de Luca Lombroso

Lola Pereira Varela
Edición italiana traducida por Dario Sonetti – Pandion Edizioni

Reseña de Luca Lombroso

La Costa Rica que hoy el mundo admira por sus parques nacionales, su extraordinaria biodiversidad y su modelo de ecoturismo no surgió por casualidad. Detrás de este éxito hubo personas que, en una época en la que la protección de la naturaleza estaba lejos de ser una prioridad, supieron mirar más allá que los demás, defendiendo bosques, animales y paisajes destinados de otro modo a desaparecer.

Por esta razón deseo recomendar y reseñar la lectura de Las Almas de Cabo Blanco, de Lola Pereira Varela, publicado recientemente en italiano en la traducción del Prof. Dario Sonetti. Más que una simple biografía o un relato histórico, el libro ofrece la oportunidad de comprender las raíces culturales y humanas del movimiento conservacionista costarricense a través de la historia de Karen Mogensen y Nicolás Wessberg, figuras consideradas hoy entre los pioneros de la conservación de la naturaleza en el país.

No pretendo revelar demasiado de su contenido, porque creo que es uno de esos libros que merecen ser descubiertos directamente por el lector. Sin embargo, puedo decir que me pareció muy bien escrito, con un estilo fluido y cautivador que hace la lectura agradable y accesible. También la traducción italiana está particularmente cuidada y logra transmitir eficazmente las emociones, los paisajes y la atmósfera de esta historia.

Ya conocía parte de la historia de Karen y Nicolás, pero al leer estas páginas comprendí que muchos detalles, transmitidos a lo largo de los años mediante relatos y testimonios orales, son más complejos y a veces diferentes de como suelen recordarse. Es una historia de amor entre dos personas, pero también una historia de amor hacia la naturaleza, el bosque y la fauna silvestre.

Uno de los aspectos que más me impresionó es la forma en que el libro narra las dificultades encontradas por quienes intentaban sensibilizar sobre el medio ambiente y promover el cambio. Hoy estamos acostumbrados a hablar de biodiversidad, áreas protegidas y conservación, pero en las décadas de 1950 y 1960 estas ideas a menudo parecían incomprensibles, cuando no directamente rechazadas. El relato muestra cuán difícil es cambiar mentalidades e involucrar a las personas, pero al mismo tiempo demuestra cómo la determinación, la coherencia y la fuerza de las convicciones pueden realmente cambiar el curso de los acontecimientos.

Debemos mucho a Karen Mogensen y Nicolás Wessberg. Son nombres poco conocidos fuera de Costa Rica y de los círculos ambientalistas, pero su legado es inmenso. Contribuyeron a sembrar semillas que todavía hoy continúan germinando en la conservación de la naturaleza, la educación ambiental y en la propia imagen internacional de Costa Rica como un país comprometido con la protección de su patrimonio natural.

Para mí, la lectura fue especialmente emocionante también por una razón personal. Las páginas del libro hablan de lugares que frecuento desde hace años y de personas que he tenido la oportunidad de conocer. Mientras leía, me parecía recorrer nuevamente los senderos hacia Playa Grande, Cocalito y Colorada, o pasear por la Montezuma de hace muchas décadas, observándola a través de los ojos de los protagonistas y comparándola con la que conozco hoy.

Entre las muchas cosas que el lector descubrirá está también la historia del nacimiento de las áreas protegidas que aún hoy caracterizan esta parte de la península de Nicoya. Se relata, de hecho, la creación de la primera Reserva Natural Absoluta de Costa Rica: Cabo Blanco, donde en la entrada se encuentra un pequeño monumento que recuerda a Karen y Nicolás.

Quien recorre el sendero costero entre Montezuma y Playa Grande encuentra la Reserva Natural Absoluta Nicolás Wessberg; quien visita el interior de la península puede llegar a la Reserva Karen Mogensen, que hoy alberga también la Estación Biológica y Meteorológica “Italia–Costa Rica”. Detrás de estos nombres no hay solamente dos áreas protegidas, sino una extraordinaria historia humana que contribuyó a moldear la historia de la conservación ambiental costarricense.

Habría muchas más cosas que contar sobre este libro y sus protagonistas, pero creo que la mejor elección es dejar espacio a la curiosidad. Algunas historias merecen ser descubiertas página tras página.

Mis felicitaciones a Lola Pereira Varela por haber sabido transformar una historia real en una narración intensa y envolvente, y a Dario Sonetti por el cuidadoso trabajo de traducción que ha permitido también a los lectores italianos acercarse a esta importante página de la historia de Costa Rica.

A cincuenta años de la muerte de Nicolás Wessberg, Las Almas de Cabo Blanco representa no solo una lectura agradable, sino también una valiosa contribución a la memoria de dos personas que dejaron una huella profunda en la conservación de la naturaleza y en la construcción de la Costa Rica que hoy conocemos.

🌳 Para obtener más información y recibir una copia del libro apoyando, mediante una donación, las actividades de Foreste per Sempre OdV y los proyectos de conservación en Costa Rica:

👉 https://www.forestepersempre.it/progetti/costa-rica/karen/gli-spiriti-di-cabo-blanco/

Buena lectura. Y Pura Vida. 🌿🇨🇷